Una pausa para endulzar la vida…

Michael Barrero

Fotos: Graciela Alfonso/M Barrero

Michael Barrero

Fotos: Graciela Alfonso/M Barrero

Las cosas significativas de la vida; recuerdos que muchos asocian a la familia, a la infancia, a memorias que traspasan los significados “sociales” siendo parte de algo más profundo, más propio, como la cultura materna –autóctona- y del mundo: sin embargo no podríamos entenderlo, si no centramos nuestra mirada en hábitos, gustos, manjares, como una forma de entender las maravillas, que experimentamos cada día; pequeños detalles, suspiros y gustos… En pocas palabras… “bocados de placer”, instantes de memoria. Para ello, tomemos un momento para respirar y sentir el aroma de la infancia, que por lo general nos recuerda  el pan; alimento y parte constitutiva de nuestra vida, se manifiesta a diario como uno de los principales protagonistas de la mesa humana. IMG_20190608_151352

Sin embargo materializar todo esto en un bocado, es parte -tácita e inseparable- de nuestros recuerdos… que -como dije- nos remiten siempre a la infancia y allí, en forma de bocados en un determinado tiempo y momento, sedujeron nuestros sentidos, nuestro “yo biológico”. Quizás el rasgo más notable de nuestra infancia –en relación a la comida- puede darse  en el placer, que el niño siente por ingresar a la casa del pan dulce; panadería o confitería, una palabra que cambia, pero que en su intimidad encierra el deleite mundano de grandes y chicos… -aquello que los romanos llamaran Pastillariorum- acción o labor de hacer pasteles. Desde infantes, seduce nuestra vista, por los colores y texturas, por las formas y confituras, que resumen la experincia que tiene el niño, por conocer ese afuera, explorar el mundo.

IMG_20190608_151423

Desde niños sentimos la alegría que nos aportan viajes al mercado de la mano de la madre,  nuestros sentidos -de animal en jungla-, toman contacto con los alimentos sus formas y colores, aromas y sabores que luego serán ingeridos en un ciclo eterno de hambre, glotonería, nutrición, compra y saciedad de antojos… Por ello, sin duda alguna -más que el pan- el lugar donde habita la panadería, no deja de ser uno de los principales focos de atención para todos los chicos –y grandes-; galletas, tortas, pasteles, bizcochos, churros y panes, variedad alimenticia que siempre logra –con solo verlo u olerlo- abrir los ojos y la vista de un nostálgico comprador hambriento.

Los productos panificados dulces, de panela (miel de caña), azúcar o miel, que conmueven al corazón y en época de celebración –o bien de antojo- llegan a la mesa de los habitantes de nuestra tierra, tienen un origen tan remoto como la civilización misma; de Mesopotamia a Grecia, los manjares dulces siempre ocuparon nuestras mesas, para celebración o antojo -sublime e infantil-, otros ingredientes se fueron sumando, a preparaciones básicas, venidas mas allá de los tiempos, encontramos así las primitivas preparaciones  cocidas “a la piedra”, de sol sobre una piedra lisa, primeras técnicas de cocina.

IMG-20190612-WA0087

Sin embargo, al ser este un oficio propio del colectivo humano, la pastelería ingresa dentro de la historia familiar de cada individuo, en cada país;  recetas de la abuela ó con “el toque casero”, todas ellas transmitidas, por recetarios, escuelas o la palabra misma. Cabe recordar al momento de compartir cada bocado (mordisco a mordisco) dulce y exacto que estos DULCIARIUS, nos roba una sonrisa y nos llena de historias en cada migaja en nuestras manos. Desde el siglo XV, se encuentra a la pastelería como un oficio separado dentro de la sociedad, cobrando cada vez más importancia, incluso, cuando el mandato regio, reglamentara el oficio y las pautas de preparación frutos dulces de harina que  junto a nuevos protagonistas –cítricos, almendras, chocolate, azúcar y canela-, serán introducidas lentamente desde los nuevos rincones del mundo, se unan para componer las “obviedades dulces”, que todos podemos hacer o  comprar a diario.

IMG_20190608_151248

Buenos Aires y Bogotá, comparten la particularidad de resumir un poco de su vida, de su historia local en la centralidad social que aun encierra la mística del local panadero o confitero –como se dice en el sur-, lugar de la realidad social  que refleja los miedos, las alegrías, las abundancias y carestías de nuestra economía, de nuestro ser hambriento…  Y volviendo al viejo puerto los sabores conocidos, que el viejo y el niño sienten, con nostalgia e impaciencia; “facturas” , venidas mas alla de los mares, “churros” españoles o las de procedencia mas moderna: “libritos””vigilantes” “bolas de Fraile””cañoncitos”, elaboraciones donde la rebeldia anarquista, dejo legado de protesta.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

IMG_20160307_144409Sin embargo no podemos negar -y más en nuestra américa- la presencia de dulces panes de confección indígena; Tamales, hayacas, envueltos, humitas: son el equivalente de esa la herencia europea: de nuevo la masa de estas elaboraciones hace presentes ingredientes como azúcar de caña –miel-, harina de maíz y mandioca YUCA, remitiendo a los pueblos trashumantes de las alturas andinas a la elaboración de panes, que les permitieran la alimentación a mayor altura sin necesidad de fuego , una alimentación eficaz; el envuelto  o humita adquiere  en nuestra tierras un carácter casi sagrado, pués es un bocado que todos han tomado…-y los niños- probado. 

IMG-20190612-WA0086Ya sea de maíz, o también de harina, la pastelería envuelve un poco de mística y alquimia; combina sabores distantes; ingredientes del mundo entero, para dar a la lengua alegría, reconforto al corazón, sabiduría ancestral que trasciende la vida, confituras salidas de las manos humanas, de costumbres y de la tierra para nutrír los espíritus de aquellos que, hace miles de años iniciaron una eterna caminata, un camino largo … los alimentos también son parte de la cultura, también parte de nosotros y por ello, numerosas recetas, formulas y tesoros gastronómicos, han llegado del pasado a nuestros días.

 

Masas cocidas, horneadas, hojaldradas; composiciones alimenticias de un mapa tan diverso como la humanidad misma, hoy llegan a nosotros, como una espada de Damocles, inmisericordes; llenas de dolor y encanto, dulce regalo que desde la infancia  bello pecado, porque en tus excesos siempre nos terminamos amparando… siempre asimilando partes del dia a dia, como algo historico, como algo eterno.

Comida como legado, pan como huella de una constante humanidad, dulzura que nos recuerda la infancia; frases con poder con magía, Cultura más allá de las fronteras.

70476336_2581170345277380_4107741682928189440_n

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
close-alt close collapse comment ellipsis expand gallery heart lock menu next pinned previous reply search share star